Funcionamiento del motor diésel

A diferencia del motor de gasolina, el motor diésel funciona por autoencendido. Por el proceso de compresión se calienta el aire aspirado en los cilindros a una temperatura de entre 700 y 900 ºC aproximadamente, lo cual provoca un encendido automático al i

A diferencia del motor de gasolina, el motor diésel funciona por autoencendido. Por el proceso de compresión se calienta el aire aspirado en los cilindros a una temperatura de entre 700 y 900 ºC aproximadamente, lo cual provoca un encendido automático al inyectar combustible. Por lo tanto, un motor diésel necesita una mayor compresión (relación de compresión 20-24:1) y una estructura más estable que el motor de gasolina. Para alcanzar la temperatura necesaria incluso en condiciones de funcionamiento adversas (arranque en frío o helada), deberá aplicarse más calor a la cámara de combustión.

La función de los calentadores en el motor diésel

El calentador funciona básicamente como un calentador de inmersión: la energía eléctrica es conducida por una resistencia en espiral, que se calienta hasta alcanzar una temperatura muy elevada (hasta 1000 °C).

Este simple principio provoca en la práctica, sin embargo, ciertas dificultades en relación con la vida útil, la protección contra el sobrecalentamiento y la corriente absorbida. En los años 60 los procesos de arranque aún duraban hasta 30 segundos por este motivo. En los años 80 este tiempo de arranque ya se pudo reducir a 3-5 segundos. Con la introducción de motores TDI, apenas se percibía ninguna diferencia con los motores de gasolina cuando la temperatura exterior superaba los 0 ºC. Sólo con temperaturas inferiores a 0 ºC sigue siendo necesario un precalentamiento.

Los motores diésel de inyección directa más recientes con calentadores cerámicos ofrecen incluso comportamientos de arranque frío casi idénticos a los de motores de gasolina. Solo a temperaturas inferiores a - 10 °C se puede apreciar un breve período de precalentamiento.

Los calentadores soportan la limpieza de gases de escape

El papel de los calentadores está cambiando cada vez más su función tradicional como ayuda de arranque frío para convertirse en una parte integral de un sistema complejo de tratamiento de gases de escape. Esto es evidente dado que algunos motores señalarían a un calentador defectuoso como un fallo en el control de emisiones. Esto se debe a que cada vez es más frecuente que los calentadores soporten la regeneración DPF y ayuda a evitar obstrucciones EGR mediante calentamientos intermedios.

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